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PRÁCTICAS DEL LENGUAJE - CLASE N° 7


PRÁCTICAS DEL LENGUAJE

Clase 7

(lunes 13/4/2020)

SE ENTREGA EL JUEVES 16/4/29


1) Abajo pegué el cuento completo para que practiques lectura y resuelvas las actividades. Te lo envío también en este link. Elegí el que te sea más cómodo para leer (el link tiene el cuento completo)







2) Leé en voz alta para tu familia. Cuando mandás las tareas para corregir, podés mandar un audio tuyo leyendo para que pueda escucharte









2) Luego de leer, intentá completar solo o sola

a) Contá por qué Melina se siente triste
b) Dibujá cómo crees que será una luna que va perdiendo la redondez
c) ¿A qué se refiere Melina cuando habla de la “Luna del amor”?
d) Explicá cuál fue la idea de Juan.
e) Explicá qué decidieron hacer Pedro y Juan.
f) Hacé este dibujo (o algo parecido) y – de acuerdo a lo que detalla en cuento - pintá en qué piso vive Pedro, pintá sus manos y a Melina.














LA MEJOR LUNA
Liliana Bodoc


Pedro es amigo de Juan. Juan es amigo de Melina. Melina, es amiga de la Luna. A lo mejor, por eso, cuando la Luna empieza a perder su redondez, los ojos alargados de Melina hierven en lágrimas.



Su tazón de leche se pone viejo en un rincón y no hay caricias que la alegren.
Días después, cuando la Luna desaparece por completo, Melina sube a los techos y allí se queda, esperando que la Luna regrese al cielo como aparecen los barcos en el horizonte.



Melina es la gata de Juan. Juan es amigo de Pedro. Pedro es dueño de la Luna.
La Luna de Pedro no es tan grande ni tan redonda, tiene color de agua con azúcar y sonríe sin boca. Y es así porque Pedro la pintó a su gusto en un enorme cuadro nocturno, mitad mar, mitad cielo.


Pedro, el pintor de cuadros enormes, pasa noches enteras en su balcón. Y desde allí, puede ver la tristeza de Melina cuando no hay Luna. Gata manchada de negro que anda sola por los techos de tejas.


¿Les dije que Melina es la gata de Juan?


¿Les dije que Juan se pone triste con la tristeza de Melina?


Juan se pone muy triste cuando Melina se pierde en el extraño mundo de los techos, esperando el regreso de la Luna. Y siempre está buscando a manera de ayudar a su amiga. Por eso, apenas vio el nuevo cuadrado que pendro había pintado, Juan tuvo una idea. Y aunque se trataba de una Luna ni tan grande ni tan redonda, color de agua con azúcar, podía alcanzar para convencer a Melina de que un pedacito de mar y una Luna quieta se habían mudado al departamento de enfrente.


Juan cruzó la calle, subió siete pisos en ascensor y llamó a la puerta de su amigo. Pedro salió a recibirlo con una mano verde y otra amarilla. Juan y Pedro hablaron durante largo rato y, al fin, se pusieron de acuerdo… iban a colgar el enorme cuadro nocturno en el balcón del séptimo piso para que, desde los techos de enfrente, Melina creyera que la Luna estaba siempre en el cielo.


Eso sí… tendrían que colgarlo al inicio de la noche y descolgarlo al amanecer.


Pedro, el amigo de Juan, es un pintor muy viejo. Juan, el amigo de Pedro, es un niño muy niño. La Luna del cuadro no es tan redonda ni tan grande. Y Melina. La gata, no es tan zonza como para creer que una Luna pintada es una Luna verdadera.


Apenas vio el cuadro colgado en el balcón de enfrente, Melina supo que esa no era la verdadera Luna del cielo. También supo que ese mar, aunque era muy lindo, no tenía peces. Entonces, la gata inclinó la cabeza para pensar qué debía hacer.


¿Qué debo hacer? Pensó Melina para un lado


¿Qué debo hacer? Pensó Melina para el otro.


La Luna esta tan lejos y Juan tan cerca. Juan es capaz de reconocerme entre mil gatas manchadas de negro. Para la Luna, en cambio, yo debo ser una gata parecida a todas en un techo parecido a todos. Y aunque la Luna del pintor Pedro no es tan grande ni tan redonda es la Luna que me dio el amor”


Melina es amiga de Juan. Juan es amigo de Pedro. 

Pedro es amigo de los colores. 

Juan creyó que un cuadro enorme podía reemplazar al verdadero cielo. Porque para eso están los niños, para soñar sin miedo.

Melina dejó de andar triste en las noches sin Luna, porque para eso tenía la Luna del amor.

Y Pedro sigue pintando cielos muy grandes, porque para eso están los colores: para acercar lo que está lejos.







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